Lunes 10 de noviembre de 2025 | 11:00 AM CET / 5:00 AM EDT / 6:00 AM PHT | Occupy25.com

Por Solo Otro Amable Ocupante

La realidad es clara: la llamada “puerta abierta” de Estados Unidos para la inmigración terminó hace más de un siglo, en 1924, con la aprobación de la Ley de Cuotas de Inmigración. No hubo política de puertas abiertas desde entonces, ni siquiera cuando millones de personas de América Latina y otras partes del mundo vinieron buscando ayuda, seguridad y una vida mejor.

Pero esta verdad ha sido oscurecida por años de discursos políticos peligrosos y xenófobos, especialmente amplificados por Donald Trump desde que empezó su campaña presidencial. Trump y sus seguidores han alimentado el miedo, confundiendo a los verdaderos vecinos que llegan buscando oportunidades legítimas con una amenaza. Eso es mentira. Los verdaderos enemigos son el supremacismo blanco, el fascismo y la ignorancia.

La lucha de la comunidad hispana en América

Millones de migrantes hispanos que viajan de Centro y Sudamérica hacia Estados Unidos no lo hacen para evadir la ley ni por capricho: huyen de la pobreza, la violencia y la inestabilidad política. Estas personas son madres, padres, trabajadores y estudiantes con sueños legítimos de una vida digna.

Las políticas de inmigración en Estados Unidos han sido contradictorias y, a menudo, crueles. El expresidente Obama deportó a más de dos millones de personas durante sus dos mandatos, mientras que la administración Biden inicialmente enfrentó bloqueos políticos internos que frenaron cambios sustanciales, corrigiendo solo parcialmente esa situación en la segunda mitad de su mandato. El mito de una “puerta abierta” que nunca existió se usa para dividirnos y ocultar la verdadera naturaleza del problema: un sistema migratorio que necesita reforma real y humana.

Canadá: ¿modelo a seguir o espejismo?

Canadá presenta una imagen pública más amable y acogedora hacia migrantes de América Latina y otras regiones, con programas específicos para refugiados y trabajadores temporales. Sin embargo, la realidad es que Canadá también impone restricciones severas, cuotas, y procesos burocráticos que pueden ser tan excluyentes como los de Estados Unidos.

La diferencia está en el discurso: Canadá ha sabido manejar mejor su imagen internacional y mantener un enfoque más diplomático. Pero en esencia, sus dificultades migratorias no son tan distintas a las de Estados Unidos. Ambos países luchan con un sistema que teme a lo desconocido y que a menudo criminaliza a quienes buscan un futuro mejor.

La urgencia de entender y actuar

Es fundamental que la comunidad internacional comprenda esta realidad. El discurso de odio y la desinformación sobre la inmigración solo alimentan la división y el sufrimiento. Los verdaderos enemigos no son los migrantes, sino aquellos que manipulan el miedo para beneficio político.

Occupy 2.5 se presenta como una voz que busca justicia y humanidad en este debate, llamando a la solidaridad global y a la reforma sincera de las políticas migratorias.

La historia nos ha enseñado que ignorar la verdad puede conducir a errores terribles. La puerta que se cerró en 1924 no debe olvidarse ni repetirse. Debemos aprender del pasado para construir un futuro más justo.


Referencias (estilo APA):

Massey, D. S., Durand, J., & Malone, N. J. (2002). Beyond smoke and mirrors: Mexican immigration in an era of economic integration. Russell Sage Foundation.

Krogstad, J. M., & Passel, J. S. (2021). U.S. Immigration Trends. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/hispanic/2021/08/20/key-facts-about-u-s-immigration-policy/

Sharma, N. (2020). Canada’s immigration system: Policies and challenges. Canadian Journal of Political Science, 53(2), 277-294.

Fitzgerald, D. (2014). A Nation of Emigrants: How Mexico Manages Its Migration. University of California Press.

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